SEPTIEMBRE VUELVE IMPREGNANDONOS DE MAGIA DE LOS AÑOS 50

 

¡Holaa mis preciosos Limeos y Limonettas!

Con un abrir y cerrar de ojos, como si de un suspiro se tratase , practicamente sin darnos cuenta ya ha llegado Septiembre, dejando a un lado los inolvidables días de verano bajo el sol, los amigos, las vacaciones y las increíbles experiencias de verano vividas, pero aunque ya llegue la rutina y las largas e intensas horas de trabajo y estudio, también llega esa magia que desprende este maravilloso mes, magia que nos envuelve creando nuevas metas y sueños que cumplir, nuevas oportunidades para empezar de cero, ganas de empezar a sentir ese ligero fresquito para estrenar y tener tardes de domingo de mantita, palomitas y peli, así que sí, ya estamos en el mágico y maravilloso mes del año, bienvenido Septiembre.

Y hablando de magia, no os imagináis las ganas que tenía de que llegase hoy para enseñaros esta preciosa sesión que hicimos una larga tarde de Julio, rodeados de altas flores, de tonos lilas y azules, unas flores tan dificiles de ver, pero si tienes la gran suerte de encontrarlas y apreciarlas te enamoran enseguida, me refiero a la flor de los ajos, salen en muy poquitos sitios, una vez al año, durante un mes más o menos. Primero son blancas, pasando a tonos lilas y azules hasta llegar a secarse y de ahí se sacan las semillas para sembrar, algo fascinante. Me quedé tan fascinada al verlas el año pasado que este ya lo planeamos todo para poderlas capturar en la cámara de fotos.

Para ese día elegí este look tan especial, un vestido de tejido muy ligero y fresquito a lunares, uno de mis estampados favoritos y que tanto de moda ha estado este verano, aunque nunca nos ha dejado del todo esta tendencia durante años. Un outfit con toques de los años 50 y una pizca de los años locos, los 30.

Quise combinar este vestido con tonos rojos para romper más el negro y blanco con el bolso del diseñador Roberto Verino, el cual me regalaron en un evento de la firma y darle ese toque más Pin-Up junto al recogido, y los labios con un tono rojo vivo, mate y atercipelado, como los de los elegantes años 50. Al vestido le quise dar un poco más de juego con un cinturón atado la cintura de la firma Burberry, me parecía una combinación perfecta, los cuadros de esta tan reconocida firma y el estampado de lunares.

Y como toque final y uno de los protagonistas del look, los tacones Membur, muy años 30, con las tiras blancas y puntera negra, decorados con cristales, unos tacones de los cuales fueron amor a primera vista, son unos de los más especiales de mi zapatero.

En definitiva, espero transmitiros toda la magia de septiembre con este outfit.

 

Os dejo (aquí) un look que desprende tanta magía como este, pero magia de verano del lejano Oeste.

 

¡Muchos besitos dulces y rosas!

 

 

VESTIDO – MOLLY BRAKEN

ZAPATOS TACÓN – MENBUR

BOLSO – ROBERTO VERINO

CINTURÓN – BURBERRY

PENDIENTES – PARFOIS

 

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